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Última actualización: enero 1, 2019 7:21 pm

Tacometros

Medir la velocidad a la que se conduce un vehículo es vital para la seguridad personal, pero el velocímetro cuenta con un compañero que mide la velocidad a la que gira el motor.

El instrumento que mide esa magnitud es el tacómetro, también conocido como cuentarrevoluciones o cuentavueltas. Bien sea que esté instalado en el sistema o sea un lector externo, este objeto dirá con precisión cuántas revoluciones da un eje por minuto.

El tacómetro es instrumento vital para la economía global. Por exceso de aceleración se puede romper un motor y se consume mucho más combustible. En la aviación comercial y en el transporte marítimo su uso es imprescindible.

Un voltímetro adaptado a la velocidad de giro

Los tacómetros más antiguos y básicos son analógicos, que se apoyan en los impulsos eléctricos del motor. Por otro lado existen los digitales, cuyas medidas electrónicas son más precisas y eficaces.

Su uso más conocido es el que se le da en el automóvil, ya que es muy común ver su aguja en el salpicadero de todos los coches. La mayoría de los tacómetros miden directamente la velocidad de giro del eje principal del motor, permitiendo así un control más preciso sobre el funcionamiento de la máquina.

Para cubrir la necesidad de verificar la velocidad de rotación de cualquier otro dispositivo, ya sea mecánico o eléctrico, están los tacómetros de ubicación externa, que realizan medidas por lecturas momentáneas a equipos independientes, ya sea a distancia o por contacto.

En el caso de los motores de combustión o eléctricos, el funcionamiento de un tacómetro analógico se basa en los impulsos eléctricos que produce un motor al girar: un voltímetro mide la corriente producida por el giro del eje, y esa medición de voltaje se convierte en una medida precisa de revoluciones por minuto.

También existen otros que miden por chispas (solo en los motores a gasolina) o los que tienen un sensor láser que mide las vueltas del eje de accionamiento del motor (árbol de levas), gracias a un rayo de luz que se refleja en un punto específico del eje cada vez que da una vuelta. Son las famosas “pistolas de luz” que usan los mecánicos en los centros de servicio.

Los tacómetros analógicos visualizan los resultados de su medición a través de una aguja que marca una cifra en una escala (generalmente del 1 al 10), en la que cada número representa 1.000 revoluciones por minuto (RPM), entendiéndose por “revolución” una vuelta del eje del motor. En la mayoría de los motores de coche existe una máxima de 9.000 a 10.000 RPM.

Los digitales visualizan un número en pantallas LED que indica el valor exacto recibido por el sensor.

El aprovechamiento óptimo de la capacidad de un motor

Gracias a los tacómetros, los conductores, los mecánicos y los operarios industriales puede saber el nivel de revoluciones de un motor para ajustar la aceleración, protegerlo de usos forzados y mantener controlado el consumo, ya sea de gasolina o de electricidad.

Los conductores profesionales utilizan los tacómetros en los vehículos de carrera para hacer los cambios en el momento en que mejor se aprovecha el rendimiento de la máquina y obtener la mayor velocidad posible.

Los tacómetros externos permiten al técnico, entre otras cosas, medir los niveles correctos a los que debe funcionar cualquier mecanismo de giro, para así corregir los niveles de voltaje que reciben los motores eléctricos, ya que estos varían su velocidad según el voltaje aplicado.

También se pueden programar para registrar valores máximos, mínimos y medios, y se pueden conectar a otros instrumentos de medición como estroboscopios.

Características y precios de los tacómetros en el mercado

Las características de un tacómetro son muy variables de acuerdo a su uso. En el sector del automóvil se encuentran en formato analógico y digital para instalar en los salpicaderos.

Los hay de tipo clásico o moderno, y superficial o integrado, para acomodarse a la estética y funcionalidad del vehículo.

Los costos varían mucho. Se pueden obtener desde 20 euros los más básicos, hasta 350 euros los más innovadores y personalizados.

Existen tacómetros sencillos y compactos de sensor láser, con funciones básicas de lectura, y modelos especializados que realizan más de 30 operaciones diferentes y trabajan con diversos alcances. Algunos, además, poseen una base o pie que permite al técnico hacer lecturas de suma precisión hasta de 200.000 RPM.

En estos casos, dependiendo del sitio de compra y, por supuesto, de la capacidad y del grado de precisión del tacómetro, los precios oscilan entre los 15 euros y los 450 euros.